TODAVÍA EMBARCADA
No ha terminado el viaje. Se van dejando atrás algunas tareas, pero aparecen nuevas labores que realizar. No hay demasiado tiempo para reflexionar y analizar el camino que se va siguiendo. Cuando ya se ve más cerca el final del trayecto, inquieta la cantidad de trabajos que se piden y las pocas horas para hacerlos. El día no puede estirarse y los plazos están a la vuelta de la esquina. Esto genera ansiedad y estrés. El caminar acelera el ritmo, y no se puede echar el ancla. Esperemos que cesen los vientos.
0 comentarios