LEVANDO ANCLAS
Al emprender este incierto viaje, que no sé muy bien a qué inexplorados lugares me llevará, inicio también este cuaderno de bitácora para que quede constancia de la trayectoria que sigo. Quién sabe si lograré alcanzar nuevos mundos o descubriré un tesoro de inmensurable riqueza. Quién sabe si mi camino, en un futuro, es seguido por miles y millones de osados viajeros, que contarán con la ventaja de poder valerse de este simple cuaderno. Por el contrario, puede que yo me difumine en estas aguas, desaparezca sin más, y no quede más recuerdo de mi andadura que estas palabras, esta plasmación de mi viaje, este mensaje lanzado a los vientos.Parto con las bodegas llenas de ilusión, de esperanza, de ganas, de motivación, pero también de ansiedad, de incertidumbre, de miedos. Ilusión por encontrar lo que busco, un mundo nuevo, que me llene. Esperanza de llegar a buen puerto. Ganas de hacer cosas, aprender. Motivación por empezar algo nuevo y excitante. Ansiedad ante la partida sin rumbo fijo. Incertidumbre frente a lo desconocido. Miedo a todo, a las tempestades, a la falta de un viento que me empuje, a que me ahogue en tanta agua, a no saber conducirme en este ancho mar, a no tener capitán, al naufragio, a no encontrar una tabla donde agarrarme, a perderme, sobre todo, en mí misma...
Zarpo y despliego las velas para iniciar este camino con fuerza, con vitalidad. Me adentro en lo inexplorado por mí, y dejo atrás el puerto seguro de lo cotidiano. ¡¡A toda vela!!
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